sábado, 12 de marzo de 2016

Creación



Mónica Rivero

El creador sopla y la criatura despierta.

Extasiado con su obra,
reconoce en ella —o no—  ademanes de padre, de madre, de hijo,
hay un poco de él también —o más que poco—,
y aunque no se atreve a hablar de arte
sueña que su prodigio alcance la inmortalidad,
sueña en músicas, en leyendas, en estatuas.

Extasiado con su obra,
ya está ansioso por competir
en torneos y batallas
con otros creadores y otras criaturas:
ya verán quién la tiene más grande.

Al séptimo día,
el hombre descansa.

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